19 agosto 2011

Lola y Ton...La verdadera historia

Lola y yo nos casamos en una coqueta basílica románica de un pueblecito del Ampurdán. Lo recuerdo como ayer. Recuerdo que al bajar los viejos y maltratados escalones del portal, tropecé, y casi me descalabro. Un mal augurio-pensé para mí-. Los primeros años de nuestra vida en común  fueron similares a los de la  tierra brillando como un zafiro en nuestro sistema solar. Pero al igual que nuestro planeta, vivíamos día a día ignorando que desde algún rincón lejano del espacio podría sobrevenirnos algún peligro.   Nuestra vida, a semejanza de nuestro sistema solar se parecía mucho a un parque de atracciones.  La tierra y la mayoría de demás elementos siguen rutas establecidas alrededor del sol, al igual que las vagonetas de una montaña rusa; por lo general no hay problema pero a veces surge el caos y la desgracia.  La vida es como la Tierra,  que a lo largo de su historia ha recibido golpes constantes. En este preciso momento, violentos cuerpos celestes  surcan el universo y amenazan con asestar  el golpe definitivo. También en nuestra vida personal estamos expuestos a ello, y entonces, cuando sucede, todo nuestro ser se desintegra y nuestro cuerpo se dispersa en el espacio, o en la oscuridad más absoluta de nuestra maltrecha interioridad. Esto me pasó a mi cuando Lola me abandonó después de cinco maravillosos años de vida compartida. No, no comentaré los motivos, eso no es lo importante. Lo importante es lo que sucedió hoy por la mañana. Una mañana del mes de Abril,  justo un año después de recoger una a una mis pertenencias más personales, de la majestuosa alfombra esmeralda que era el jardín de nuestra hermosa casa en el barrio de la Bonanova. Enseres que Lola arrojó con rabia y violencia desde la habitación de la primera planta.

-Hola mama-dije yo al entrar por sorpresa en el salón donde mi madre estaba como siempre viendo los programas basura de tele 5.
-Tony, oooh… muaacs. Debiste venir la semana pasada la hija de mi amiga Marta estuvo aquí… parece fértil, Tony.
-¡Por Dios mama!, qué manera de vender a una chica, deberías de escribir anuncios personales.
-Tal vez, aunque dudo poder venderte a ti. Se te ve muy mal, ¿qué hiciste, tuviste otra pelea?
-Pelea es cuando el otro tiene oportunidad-contesté abriendo la nevera buscando algo que comer-.
-Desde los seis años has peleado con los otros chicos, en el parque, en el colegio, en el club de ajedrez…
-Necesito un trago, dije agarrando una botella de whisky que descansaba sobre el mueble bar-.
-Oh no no no-replicó cogiendo mi brazo-.
-Mama no hagas eso…
-No no no
-Mama, por favor lo necesito.
-Lo que necesitas es una bofetada. Ahora dilo conmigo: admito que estoy indefenso ante el alcohol.
-Admito que estoy indefenso ante el alcohol-repetí mientras me apartaba de ella con la botella en la mano-.
-Y mi vida se ha vuelto manejable-siguió ella-.
-Y mi vida se ha vuelto manejable-repetí yo al unísono pero echando un buen trago de la botella de Jack Daniels-.
- ¿Ves lo que te pasa? No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, Tony. Si no fueras tan terco habrías perdido perdón a Lola.
-No me encuentro bien mama, y necesito beber de vez en cuando…solo eso.
-Eres terco es la maldición de la familia. Hombres más débiles que tú han enfrentado la tragedia sin la bebida. Sabes… podrías dejar el whisky, solo necesitas apoyo, alguien que te ayude a poner los pies en la tierra. La vida es bella, hay que saber disfrutarla.
- No mama. La vida es dura; después de todo, te mata. Ahora perdona, pero tengo que ir a la agencia. 

 En ese mismo momento, en el otro extremo de la ciudad prendía la chispa que iba a encender de nuevo el pebetero de mi vida.

 -¿Qué es esto? ¿Pero qué pasa aquí? -preguntó Lola asombrada, y dirigiendo sus pasos hacia el foco del alboroto-.
-¡Ya está bien, se acabó! - se oía gritar desde la cocina en medio del ruido estruendoso provocado por la rotura de platos sobre el suelo de gres-.
-¡Abdul!…
-No hay paga no se trabaja, estoy harto, harto, ya no aguanto más, quiero mi dinero. El profeta Mahoma, las bendiciones y la paz sean con él, se me ha aparecido y me ha dicho que: ¡Basta ya!
-Buenos días señorita Lola, ¿qué tal el viaje?-preguntó Emma, la asistente, al ver aparecer a Lola-.

 Emma era la persona de confianza de Lola, y estaba en la cocina intentando calmar a Abdul.

 -¿Pero qué ocurre aquí? ¿A qué viene este escándalo? ¿Emma sucede algo que deba saber, a que viene que Abdul rompa toda mi porcelana?
-Esto sucede desde que usted se marchó señorita, y me gustaría que lo discutiéramos… A ver Abdul ¿por qué rompes la porcelana?
-Dile que soy un artista y que no trabajo gratis-contestó él dirigiéndose a Emma, sin querer mirar a la cara de Lola-.
-Dice que es un artista y…
-Que quieres decir con gratis -interrumpió Lola-, nadie te ha pedido que trabajes gratis.
-Ah, pues eso dígaselo al banco-dijo Abdul, con cara de cabreo-.
-Los cheques para los gastos de la casa han sido devueltos señorita Lola-replicó Emma-.
-¿Devueltos? ¿Qué quiere decir devueltos?
-Devuelto, ¿quiere saber lo que significa devuelto? Yo lo diré lo que significa devuelto. ¿Ve usted esta magnífica fuente de cristal de bohemia?…
- Noooo, Abdul, noooo, la fuente noooo!!
-No ha sido devuelta-dijo él rompiéndola contra el suelo-,  pero este cheque si ha sido devuelto. Y este jarrón de porcelana…no ha sido devuelto -dijo  estrellándolo también sobre la vitrina… pero este cheque dibidibididibidibidi…este cheque sí.
-Noooo, no, eso noooo, eso no-gritó Lola agarrando una figura de Don Quijote de la mancha hecha de cerámica de Totana-. Abdul no se cual es el misterio pero seguro que es un error.
-Ah eso es lo que dicen mis cuentas, una y otra vez…pero se acabó, Abdul se larga. ¡Inshala! Ah, y también se viene conmigo el profeta Mahoma, las bendiciones y la paz sean con él.
-Voy a llamar a mi abogado, ahora mismo-dijo Lola cogiendo el teléfono-. Emma,  ¿cuanto tiempo llevan devolviendo cheques?
-Algo más de un mes, después de irse usted de viaje al Machu Pichu-contestó Emma-.
-Soy Lola-dijo por el teléfono-. “Lo sentimos ha marcado desde un numero que ha sido dado de baja” –recibió de respuesta-.
¿Qué es esto?

 Lola vuelve a marcar, nerviosa.

 -“Lo sentimos ha marcado desde un numero que ha sido dado de baja” –repitió una voz metálica-.
-Emma, dile a Manuel que traiga el coche, iré en persona.
-Señorita Lola, Manuel se fue esta mañana y se llevo el coche como garantía.
-Está bien Emma… todo va a solucionarse. Llámame  a un taxi mientras me visto.
-Si señorita…señorita Lola…
 Lola se percató que Emma quería decir algo.
 -Emma, comprendo que tú tampoco debes haber cobrado, pero seguro que se trata solo de un error.
-Estoy segura señorita-contestó con timidez agachando la cabeza-.

A las diez de la mañana, Lola entraba en el despacho de Jordi, su abogado y amigo, y después de diez minutos de hablar con él,  dijo:

 -¿Estas insinuando que no tengo fondos? ¿Que alguien ha saqueado mis cuentas y que no puedo hacer nada para evitarlo?-le gritó fuera de sí.
-Lo siento, Lola. Te han estafado. Tus agentes comerciales se han llevado hasta el último céntimo que tenias en el banco.
-¿Estoy en la ruina?-preguntó sollozando-.
-No no, no estás arruinada.
-Pues hablas como si así fuera-replicó ella-.
-Sí, puede parecer que estas en la ruina, pero solo se llevaron el activo liquido, como el dinero del banco las acciones de bolsa y esas cosas,  pero tienes otras fuentes de ingresos.
-Ah sí… ¿Cuales?-preguntó dejándose caer, abatida, en uno de los sillones-.
-Pues estas. Eres accionista de una serie de compañías. Aquí tienes la lista –añadió mostrándole un papel-, si consigues leerla: Una tienda de discos de vinilo, una academia de bailes exóticos…
-Oooooh…estoy salvada…
-Mira mira, esto es muy interesante: un estudio de fotografía con revelado de películas…
-Pásame la papelera voy a vomitar-interrumpió Lola-.
-No, no vomites todavía, también posees parte de una tienda de aparatos de pesca, una librería porno y una agencia de buscadores de tesoros. Bien, el año pasado el grupo entero de inversiones produjo cuatrocientos mil euros.
-¡Eeeeeh eso es estupendo! ¿Tanto he ganado?-gritó sorprendida y jubilosa-.
-No… tanto has perdido. Por lo visto estas inversiones fueron mantenidas como amortizaciones.
-Oooooo, Jordi- murmulló completamente abatida y desesperada-.
 -No perdamos la cabeza Lola, esto no es el fin del mundo. Después de todo eres Lola Hill i Sanllehí…
-¿Y eso que significa?
-Significa que hace 5 años, antes de casarte con Ton, tú eras la actriz más  cotizada de este país, así que no me digas que no hay compañías que pagarían el oro y el moro solo porque anunciaras su coche, o posaras con su ropa o enseñaras sus electrodomésticos...
-Por favor…
-También podrías… enseñar otras cosas.
-Eeeeeh!!
-Hay peores maneras de ganarse la vida, Lola.
-Jordi, eres un buen abogado y un buen amigo.
-¿Lo dices solo porque me vas a pedir mi coche?
-Sí, tienes razón.
-Mira Lola también te dejaré dinero para que puedas salir del paso. Mientras quiero que vayas a casa y reúnas fuerzas para ir a visitar luego tus negocios, y liquides los que puedas. Quizás alguno de los gerentes te ofrezcan comprar tu parte a bajo precio pero lo principal es que vendas todo, que liquides todo, no puedes permitirte pérdidas por más tiempo.
-No me gusta Jordi, no me gusta ser pobre, la pobreza no va conmigo.
-Venga Lola, no eres pobre, ni lo serás nunca. Tienes una barbilla muy bonita lola, llévala alta.

 Julius Robert Oppenheimer lo dijo mucho mejor que yo, por algo tiene ese apellido tan elegante, pero yo lo recuerdo más o menos así: Prever el futuro o tratar de predecirlo es siempre peligroso. A menudo quedamos convencidos de que las sorpresas del ayer o del hoy determinarán lo que pasará mañana. Pero para bien o para mal, el mañana es siempre una novedad. Es la novedad de la casualidad, cosas que se reúnen de una manera que no podemos predecir. Lo que hace el mañana es el hecho de que no puede ser predicho hoy; no tiene relación con lo actual. Es la magia de lo inesperado.


 (Continuará…)

11 agosto 2011

El engaño de la lógica.

Recuerdo una noche de verano de hace ya muchos años en casa de unos amigos. Yo era joven e impetuoso y hacía poco que me había independizado de mis padres. Aquella noche estando en el jardín, bajo la maravillosa bóveda estrellada, mi amigo Bernardino me relató la bellísima historia de Amaterasu, la diosa del sol. Me contó que Amaterasu estaba dotada de un poder inmenso, ya que toda la vida en la tierra dependía de su capricho. Amaterasu era buena, generosa y fiel. Todos los días se levantaba para iluminar el mundo y calentar a los hombres con sus rayos benéficos que hacían crecer las plantas y bendecían las cosechas. Sin embargo, la diosa del sol tenía un hermano llamado Susanoo que tenía un carácter diametralmente opuesto al de su hermana. Él era irascible, impredecible y a menudo brutal. Un día, durante una pelea particularmente violenta, Susanoo se enfureció terriblemente. Presa de una furia, destruyó todo lo que encontraba a su paso. Fue demasiado para Amaterasu. Exasperada por el comportamiento despreciable de su hermano, decidió castigarle de una manera terrible. Se retiró en el fondo de una caverna enorme y juró no volver a salir.
El sol dejó de brillar en el cielo y el mundo se sumió en la noche, y así, presumiblemente, Susanoo moriría de frío en la oscuridad.
Lamentablemente, la decisión de Amaterasu no acaba de golpear a su hermano como era su intención, y sí estaba poniendo en peligro las vidas de todos en el mundo… Entonces los lugareños , entendiendo que su última hora estaba a punto de llegar, se quejaron temblando de miedo y frío. Sin embargo, algunos de ellos se dieron cuenta de que el lamento era inútil. Si querían una oportunidad de sobrevivir, tenían que actuar con rapidez! ¿Cómo sacar a la diosa del sol de su cueva?
Para responder a esta pregunta ansiosa, se llamó a los más sabios y con más experiencia en el mundo. Después de la reunión, recomendaron tres cosas que podrían tener el poder de influir en la diosa: una espada, joyas y un espejo. La leyenda habla brevemente de la espada, parece que la gente se dio cuenta rápidamente de que no sería de mucha utilidad. Ellos decidieron en su lugar usar las joyas que habían sido cinceladas por los mejores artesanos. Las colocaron cerca de un árbol sagrado en frente de la cueva, pero no pasó nada y esperaron en vano. Finalmente, se decidió utilizar la última carta de triunfo: el espejo. Los sabios habían dicho cómo. Una joven y bella sirviente que se llamaba Okame comenzó a bailar y cantar al son de los tambores. De repente, ella comenzó a desnudarse y mostró sus senos. Todos se rieron y aplaudieron.
Intrigado por el sonido alegre, Amaterasu, la diosa del sol asomó la cabeza de la cueva para ver lo que estaba sucediendo. Y entonces la gente colocó el espejo delante de ella, atraída por su propia imagen, Amaterasu, finalmente salió de su refugio y volvió a brillar en el universo.
-Por qué me has contado esta historia tan bonita, le pregunté extrañado.
-Porque esta tarde, al visitarte en tu casa, me he fijado que no hay un solo espejo en ella – me contestó –, y para mí, el espejo es un símbolo importante. Es un símbolo de conocimiento y sabiduría. El espejo devuelve al hombre su retrato y da una imagen invertida de la realidad. Se puede decir que es a la vez un testimonio firme y pasivo. No es penetrado por la luz que nos devuelve. Y lo más importante: refleja la verdad.
Esta observación me hizo pensar mucho aquella noche, y al día siguiente fui a comprarme un espejo. Quería el mejor espejo, el más bello, el más perfecto y el más luminoso. Visité todas las tiendas de antigüedades de Barcelona, hasta que por fin, cuando ya se ponía el sol y mi búsqueda parecía abocada al fracaso más jaranero y estrepitoso, lo vi. Espléndido y grandioso. Estaba expuesto en el escaparate de la última tienda de la calle de las ánimas. Entré, lo admiré, lo rocé tímidamente y en ese instante oí una voz ronca y cavernosa decirme: ¿Es hermoso verdad?
Me giré, lo miré con una media sonrisa muy educada y le pregunté el precio. Nos pusimos de acuerdo rápidamente, no hubo necesidad de regatear, y volví a mi casa, satisfecho y feliz. Por fin había encontrado el espejo que anhelaba. Ya tenía como me había sugerido mi amigo Bernardino, mi espejo, el que reflejaría la luz de mis buenas obras y mi vida interior. El símbolo de la perfección divina según él.
Lo colgué con mucho cuidado en la entrada de mi casa, y al mirarlo sonreí y comprendí lo mucho que iba a representar en mi vida. ..Y así fueron pasando los años, uno tras otro, implacablemente. No había día que no mirara el espejo. Por la mañana al Salir, por la noche al regresar. Al principio todo iba bien y la imagen que me devolvía de forma indirecta me agradaba. Pero algo iba cambiando con el paso del tiempo. Año tras año. Algo que no comprendía y que me turbaba interiormente. Cuando lo miraba, seguía viendo el reflejo de la benevolencia y la caridad, pero mi imagen no era ya tan fresca y joven. Estaba preocupado. Me daba cuenta que los años pasaban y dejaban sus marcas inequívocas y dolorosas. El reflejo que me dirigía ya no era el de antes. Mi espejo estaba cambiando. Ya no era los ojos de mi alma. Tampoco mostraba el atributo de la verdad. Mi espejo ya no era la herramienta perfecta para hacerme feliz, ya no jugaba con la luz para abrirme una ventana a mi mundo. Yo lo compré para que reflejara la imagen de mi ser y de mi alma, por eso era tan significativo en mi día a día, pero ahora, estaba viejo y arrugado. Cualquiera que buscara en este espejo podía ver ahora que ya no reflejaba las mismas imágenes que años atrás. Mi cuerpo entero no se reconocía en él, y ya no brillaba como nuestro Sol o nuestra Luna. Definitivamente el espejo había envejecido como todo en el cosmos. Sí, se había hecho viejo, y mostraba arrugas y surcos que antes no tenía. Entonces tuve una buena idea, y puse en escena las reglas de mi lógica. Lo descolgué con cuidado y mimo, me dirigí a la tienda, la misma tienda donde 30 años antes lo adquirí, y después de explicarle al anticuario mi historia, le devolví el espejo viejo, y me compré otro nuevo y flamante.

09 agosto 2011

Las aventuras de Ton y Lola (Perdidos en el desierto capítulo XXII)

… Lola me miraba con grandes ojos asustados. Noté que estaba a punto de llorar, pero logró contenerse hasta que le dije:

    -¿Donde estoy, que ha pasado?

Entonces rompió en inconsolable llanto.

     - Oh, mi amor, pensaba que ya no volvería a oír tu voz -exclamó entre sollozos-. Qué pesadilla, qué mal sueño me has hecho pasar.

Me estrechó entre sus brazos. Yo estaba confuso, solo recordaba secuencias inconexas, y sentía un gran dolor de cabeza.

      - Estoy bien, Lola. No es nada, ya pasó todo, te lo aseguro.

Le acaricié el pelo y, con la yema de los dedos, le enjugué las lágrimas. Ella me cogió la mano y sonrió.

       - Mira lo que has conseguido ¡Me has estropeado el maquillaje de los ojos!
       -Estás guapa de cualquier forma-le dije-.
       -Sabía que despertarías, cariño, por eso hoy me he arreglado con mucha ilusión y me he puesto especialmente guapa para ti.

Sacó un espejo del bolso y se limpió con cuidado las manchas de rímel.

        -Cuando el doctor me dijo ayer que a las 48 horas, o despertabas o quedarías sumido en un coma irreversible, yo sabía que la segunda opción no era justa, y que no me dejarías, que volverías a mí. Hace un rato, el doctor ha estado aquí, preguntándome como habías pasado la noche. Le noté un no sé qué de misterioso y parecía muy preocupado... expresándose en unos términos tan... cautelosos, pero yo sabía con certeza que toda esta pesadilla tenía que acabar hoy. Sabía que saldrías de ese maldito coma, amor mío.

Se guardó el espejo en el bolso y me dijo:

      -siento haber llorado de esta manera.

Entonces, su temperamento apasionado estalló en un arrebato de cólera.

       - ¡Pero también eres idiota! Por lo visto, ni te se ha ocurrido pensar que tu vida o tu muerte puedan importarle a otra persona. Eso es ya... es ya... ¡egoísmo! Sí, ésa es la palabra.

Yo la miraba atónito, no comprendía nada. No recordaba nada, ni sabía porque estaba en aquella cama de hospital, ni porque Lola estaba ahora tan enfadada conmigo. Puse mi mano suavemente sobre la de ella, y se la apreté. No recordaba nada, no obstante, pensé que si Lola estaba furiosa, algo de culpa tendría yo. Normalmente, así era.

        -Dime cariño, ¿porqué en vez de echarme la bronca no me explicas que hago en este hospital, y porque me duele tanto la cabeza? Estoy todavía un poco confuso y desorientado, ¿Sabes? solo recuerdo vagamente el Nilo, las dunas, Vilanova i la Geltrú, los nazis persiguiéndome por Luxor, Abdul, Carter, Borja, Boss Malone, el rey Farukh, Matt, Jenny y Yazmina, y…
        -¿Quiénes son esas personas?-me interrumpió ella- ¿Quién es Yazmina y Jenny? Y ¿Qué tiene que ver Vilanova i la Geltrú en toda esta historia? ¡Nosotros nunca hemos estado en Vilanova i la Geltrú!

En ese momento se abrió la puerta de la habitación, y entró Carter con una bata blanca y un estetoscopio alrededor del cuello acompañado de Yazmina vestida de enfermera. Muy sexi, por cierto.  Me sorprendí…o mejor dicho me entró pánico, no por Yazmina que era muy guapa, sino por Carter,  e intenté levantarme de la cama, pero no pude. Estaba demasiado débil. Miraba a Lola, y no comprendía su actitud de tranquilidad absoluta.

         -Hola doctor-dijo ella con una serenidad que me confundía todavía más.
         -Hola señora-contestó él-. Veo que ya ha despertado su novio-añadió mientras se sentaba al borde de la cama para mirarme las pupilas de los ojos que por mis percepciones, debían estar dilatadas como platos-. Está ya fuera de peligro-continuó- no hay que preocuparse.Le llevaremos a hacer una R.M.N  y si todo está correcto, dentro de unos días podrá salir de aquí. Enfermera-dijo mirándola- diga al camillero que pase para llevarle al servicio de resonancias magnéticas nucleares por favor.

La puerta se abrió nuevamente y vi aparecer una bata blanca acompañada de una sonrisa imbécil . De entrada no podía creérmelo, pero la realidad es muy terca y no me quedó más remedio que aceptarlo: el camillero era Abdul, el mejor sirviente de Mahoma, las bendiciones y la paz sean con él.  Esto era más de lo que mi mente convaleciente  podía soportar y entender… y grité:

           -¡Abdul! ¿Qué haces tú aquí?

Lola, Carter, Abdul y Yazmina me miraron sorprendidos. Y no había para menos. Entonces sentí un pinchazo y noté como todo mi cuerpo se relajaba y mi voluntad también. Yazmina me acababa de poner una inyección de algún tranquilizante genérico. Ahora me sentía como flotando, no podía articular palabras ni moverme, pero estaba despierto, y lo oía todo.

            -Doctor-dijo Lola-Ton ha tenido una reacción muy extraña al despertar. Ha dicho cosas muy raras e incomprensibles. Ha hablado del Nilo, de los nazis, de los neoliberales y de personas que no conozco…
            -No se preocupe-interrumpió él- es habitual en estos casos. Su novio ha estado dos días inconsciente, entre la vida y la muerte, debido al traumatismo craneal que ha sufrido al caerse desde lo alto del tejado de su casa al intentar arreglar la antena parabólica…
             -Sí, doctor-interrumpió Lola- aquel día jugaba el FC Barcelona, y se perdió la señal. Yo le dije que llamara al técnico, pero él se negó, diciendo que un técnico tardaría horas, y que él esto lo arreglaba en un pliss plass...
            -Ejem...sí, ya…Pues como le decía-continuó el doctor- en estos casos, algunas veces el afectado, aunque en coma parcial, no pierde la capacidad de soñar. El cerebro entra en  un estado de reposo uniforme. En contraposición con el estado de vigilia -cuando el ser está despierto-, en este estado, el sueño se caracteriza por los bajos niveles de actividad fisiológica (presión sanguínea, respiración) y por una respuesta mayor ante estímulos externos. Lo que quiero decir, es que su novio, aunque en estado de coma parcial, ha pasado seguramente por fases de percepciones sensoriales, y las personas que han cuidado de él, o que han estado en esta habitación, han pasado a formar parte de sus sueños y se han fusionado dentro de la parte anterior de su hipotálamo. Resumiendo: Si su novio ha soñado con una aventura en Egipto, todos los personajes participantes en ese sueño, han sido seguramente personas muy cercanas a esta habitación, o que han desfilado por ella. Seguramente las enfermeras, el camillero su padre, su hermano y yo mismo. ¿Me entiende?
             -Creo que sí, doctor-contestó Lola-.
             -Pero no se preocupe usted, esto normalmente ocurre en el momento de despertar, pero no dura más de un par de horas-añadió él-.
              -¡Gracias a Dios! –Exclamó Lola-.

 Dos días después, ya en casa, estaba pensando en todo lo ocurrido. Nunca se me había pasado por la mente la idea de que otra persona pudiera sentirse angustiada por mí. Siempre había pensado que, cuando yo muriera, mis amigos moverían a lo sumo la cabeza con aire entristecido y en la crónica necrológica de La vanguardia se publicaría una nota anodina, unas breves líneas indiferentes que no dirían nada. Y tal vez unas cuantas chicas sentirían un ramalazo de pena, y a eso se reduciría todo. Pero ahora, tres días antes de mi boda con Lola, me daba cuenta de que ya nunca volvería a estar solo. Si hubiera muerto en aquella tonta caída, también habría muerto conmigo una parte de Lola, por decirlo así.
 Seguía inmerso en mis pensamientos cuando oí la puerta abrirse. Levanté la mirada, y la  vi entrar. Era Lola.  Me levanté del sillón y avancé un paso hacia ella, la tomé en mis brazos garbosamente, acaricié sus caderas, luego introduje mis dedos en la melena rubia que le caí hasta los hombros,  y la besé en la boca. En ese momento ella dejó caer el bolso y las llaves, y colgándose de  mi cuello, sus labios se adhirieron todavía más a los míos. El beso fue tan bueno y dulce, que casi me puse triste de pura felicidad. Seguía usando el mismo perfume de siempre, “Agua del Nilo” de Chanel, y sus abrazos seguían siendo tan tiernos como su alma.  Cuando separó sus labios de los míos, le dije:

         - Lo siento de veras, Lola. Nunca más subiré al tejado lloviendo, ni nunca más dejaré que un partido de fútbol ponga en peligro nuestra relación, pero, comprende, era la final de la Champions… y contra el Real Madrid. Una vez empezado el partido, no podía dejarlo a medias. Te haces cargo, ¿verdad?
          - Pues claro que sí. Es más: no te querría si no fueras un loco de atar y un incondicional del FC Barcelona. Creo que es algo que yo también llevo en la sangre. Sigue siendo así, tal como eres. No quiero de ninguna manera arrancarte los dientes y las uñas, como otras mujeres hacen con sus novios. Quiero vivir contigo, y con nadie más. Pero no me hagas caso si de vez en cuando lloriqueo un poco… o te llamo idiota. Al fin y al cabo voy a ser tu  mujer...

FIN.

(Pues sí...tenía que terminar, ¿no?)

08 agosto 2011

Las aventuras de Ton y Lola (Perdidos en el desierto capítulo XXI)

…Mientras la miraba intentaba decidir qué era lo que me gustaba tanto de ella. No era la virtud personificada y, para ser una chica provinciana, tenía una lengua muy afilada. Yo sabía cuando la conocí que sería una de esas mujeres conflictivas y conflictuadas que exigen mucho más de lo que están dispuestas a dar.
Pero había algo en ella que me atraía sin remedio y, después de pensar un rato en ello, creí haber descubierto lo que era.
Había reconocido en Lola el mismo deseo ingenuo de amar a la persona equivocada que yo tuve en el pasado y que me condujo a este callejón sin salida. Aquello explicaba que los dos dejáramos todo para intentar mantener a flote una relación que sabíamos equivocada. Estábamos haciendo todo lo posible por proteger algo que más que elevarnos, nos destruía. La vida es una locura-pensé para mí-. ¿Quién podría imaginar hace una semana que hoy estaría sentado en el borde de una cama, en un hotel de Luxor, conversando con Lola, mi novia de toda la vida que me había mentido y abandonado una y otra vez?
Me incliné y abrí el cajón de la mesilla de noche. Saqué una libreta y el bolígrafo que había  allí.
Lola me miró vacilante.

— ¿Qué haces?
—Igualar el marcador. Es justo que ambos empecemos esto con los mismos puntos.

Apunté el número privado de mi secretaria Jenny y le tendí el papel, que ella cogió automáticamente.

— ¿Qué es esto? —preguntó mirando los números.
—Has dicho que me quieres más que nada en el mundo.  Este número es de Jenny, mi secretaria. Cuando la llames, dile que yo le pido que te diga todo lo que quieras saber sobre mí, y sobre mi vida sin ti. Dile que le pido que te cuente mis noches de borracheras intentando olvidarte, y también dile que te cuente cuanto he sufrido sin saber nada de ti.
—Pero yo no quiero saber nada, Ton —repuso ella, arrugando el papel—. Ya sé lo mal que me he portado, pero ahora no quiero perderte.

La miré nuevamente.

—Lola, a ti no te intereso yo. Esto no es más que un reto para ti. Tu ego se siente retado como muchas otras veces. Quieres comprobar que eres capaz de recuperarme como siempre has hecho.

Lola volvió la cabeza y me miró con ojos húmedos.

-No Ton, ahora es diferente. Me he dado cuenta que no puedo vivir sin ti, que estamos hechos el uno para el otro.

Luego me tocó el rostro con delicadeza y se acercó todavía más a mí.

—Déjame demostrarte que no miento—sonrió y me rozó los labios con los suyos—. ¿Qué tienes que perder?

Acerqué mis labios a su boca y esta vez los mantuve allí. Lola, para alegría mía, respondió como yo esperaba. Sentí que todo su cuerpo reaccionaba intensamente ante el dulce contacto. Observé como una oleada de deseo la recorría por completo. Cuando ella se movió al fin, fue sólo para pasarme los brazos en torno al cuello.
Me di cuenta de que me costaba trabajo mantener el control sobre mí cuerpo. El efecto que Lola tenía en mi era electrizante. Me sentía hambriento de ella, pero tenía miedo de volver a caer en alguna de sus trampas. Mi mente me decía que tenía que avanzar despacio, pero no estaba seguro de poder esperar. Conocía esa sensación, ya la había sufrido en el pasado.

-Ton…
-Lola, cariño. Quiero acariciarte.

La tumbé con cuidado sobre los cojines de la grandiosa cama y me coloqué encima de ella. Deseaba ser cuidadoso y darle todo el tiempo del mundo. Lanzó un gemido y besó mi mejilla y luego mi boca. Cuando levanté la cabeza para mirarla, vi que sus ojos  expresaban deseo. Entonces alargué la mano para apagar la luz de la lámpara y las sombras nos recubrieron.

—Ton… Ton.

En labios de Lola mi nombre no era más que un dulce murmullo en la oscuridad. Un murmullo que me provocaba oleadas de pasión.

—Estoy aquí, cariño.

Con la mano le acaricié el cuello hasta el borde del escote.

—Siempre has sido un hombre muy especial —dijo ella.
— ¿Por qué dices eso?
—No lo sé. Simplemente que siempre he sentido que en ti hay algo diferente.
— ¿Diferente a qué? —le pregunté.
—Diferente a todos los demás hombres a los que he conocido.
—Muy bien. No es el mejor cumplido que puede recibir un hombre en esta situación, pero supongo que puedo interpretarlo como un piropo.
-¿Y cuál sería el mejor cumplido?

Empecé a bajarle el vestido lentamente.

-Podrías decirme que soy increíblemente sexy.
-Lo eres —dijo ella, creo que  sincera—. Pero suponía que eso ya lo sabías.

Me detuve  y la miré a los ojos.

-Lola, cariño, ¿hablas en serio? ¿De verdad crees que soy sexy?
-Sí. El hombre más sexy que he conocido nunca.
- ¿Más que George Clooney?
-Mucho más que él.

Me eché a reír.

-Te perdono todo lo que me has hecho estos últimos años. Hasta te perdono que me dijeras que era “un Indiana Jones de pacotilla”.

Ella sonrió.

-¿Te gusta oír que eres sexy?
-Me gusta oírtelo a ti. Me gusta mucho —continué  quitándole el vestido—. Sobre todo porque yo creo que tú eres maravillosamente sexy.

Lola se echó a reír y se apretó contra mí.

—Ton, entre tú y yo siempre ha habido algo más.
—Lo sé amor mío. Mucho más.

Terminé de quitarle el vestido. Un collar de perlas cubrían las curvas de sus senos. Introduje la mano bajo él y toqué un pecho suave y terso. Lo acaricié  y sentí que el pezón empezaba a endurecerse. Comprendí que ella estaba reteniendo el aliento. Le pasé los brazos en torno al cuello y la besé en los labios entreabiertos.
Respiré profundamente para controlar mi propio deseo y volví a acariciarla con la palma de la mano. Ella arqueó el cuerpo contra mi mano, y sentí como se estremecía.
Entonces noté su rendición y me sentí maravillado. Creí que me estaban ofreciendo un regalo maravilloso y no me atreví a arruinar aquel momento pensando que ella ya me había ofrecido en el pasado regalos igual, y hasta más maravillosos que este, y que del mismo modo que me los había ofrecido, también me había privado de ellos.

(Continuará…)

Las aventuras de Ton y Lola (Perdidos en el desierto capítulo XX)



…Rompí un par de jarrones chinos de la dinastía Ming, una fastuosa lámpara de araña de cristal de bohemia, y una escultura de Rodin antes de atravesar el enorme ventanal que daba a la explanada donde nos esperaba Abdul. Lo intenté todo, créanme, pero ni usando mi mejor oratoria pude convencer a aquella jauría de nazis de que un mundo mejor era posible, por lo que tuve que abrirme paso con el método primitivo: a guantazos y rompiéndolo todo. Nada me detendrá-pensé para mí-, nada se interpondrá entre mi y la libertad. Cogí del brazo a Yazmina, y saltamos hasta la majestuosa escalinata.
 -Abdul, pon en marcha uno de esos coches-grité mientras corríamos hacia él-.
He perdido muchas cosas en la vida, pero jamás mi dignidad, ni mi caballerosidad. Llegamos al coche, abrí la puerta, y con un gesto de gentleman, insinué a Yazmina que entrase en él. Luego aparté de un empujón a Abdul hacia el asiento del copiloto, agarré el volante, y  salimos  derrapando las ruedas traseras  dejando  tras nosotros una leve nube de polvo luminoso que quedó flotando en el aire. Finalmente Solté un ligero suspiro, miré a Yazmina, y dije:
-Tenías razón Yazmina, era una trampa. Pero no sé porque Carter me ha enviado a Egipto. Si quería matarme, lo hubiera podido hacer en Vilanova i la Geltrú, ¿NO?
-También yo estoy sorprendida, y tampoco entiendo nada, Tony.
-Bueno, vayamos al hotel a descansar. Mañana pensaré algo -dije encendiendo un cigarrillo-.
Llegamos al hotel, me despedí de Yazmina, y dije a Abdul que también se fuera a dormir. Abrí la puerta de mi habitación, cerré tras de mí, y me tiré sobre el gran sofá que había en el salón de la suite.  No podía dejar de pensar en Carter, y en todas las mentiras que había urdido para atraerme a Egipto. Cuáles eran sus motivos y porqué…esas dos preguntas me atormentaban. Una ducha me ayudará  a relajarme –pensé-. Abrí las puertas correderas de la habitación para ir hacia el baño, y me quedé mirando asombrado, y el corazón me dio un vuelco.  Siempre me pasa cuando veo a Lola. Estaba  dormida sobre la cama. Los recuerdos me encandilaron, y una suave melancolía se posesionó de mí. Sentí cuán inútil era luchar contra mis sentimientos.
 ¡Qué guapa estaba y que sensual! Tenía esa belleza singular y a la vez felina que tanto me gustaba. La sensualidad sale de adentro del alma, del sentir; es una mirada, un caminar; es la voz y el encanto de los gestos. Así era Lola. Tenía sensualidad, hasta cuando estaba dormida, pero sobre todo tenía una habilidad especial para tirar de las cuerdas de mi imaginación.  No era la primera aspirante a la fama celestial que veía, pero era la mejor. Le di un beso suave… sus labios sabían a piña tropical. Entonces abrió los ojos.

-¿Me has echado de menos? –me dijo cogiendo mi mano.
 Encendí un cigarrillo, y la miré irritado a través del humo que expulsé de mi boca. Me senté en el borde de la cama e hice una mueca en dirección a la lámpara. No estaba de buen humor. No me gustaban las mentiras y me gustaba aún menos saber que había sido lo bastante estúpido para tragarme toda aquella historia.

-A ti Mucho… a tus mentiras menos-contesté muy serio-.
-He mentido por ti… he mentido por nosotros… ¿qué podía hacer Ton?
-Pudiste contarme la verdad. Desde que te conozco nunca has sido sincera, y solo me has contado patrañas, Lola. Me enteré de la carrera delictiva de tu padre por la prensa.  Supe que tu hermana trabajaba en el mundo de la pornografía aquel día que fuimos al sex shop y que cogí una peli suya por casualidad. Descubrí que tu tío Rigoberto era…
-Ah no-me interrumpió ella-, lo de mi tío Rigoberto te lo conté yo. Recuerdo como te dije que compraba vigas viejas de madera y viejos decorados del oeste para construir casas…fue así como se enriqueció. También te dije que tiene edificios con riesgo de incendio por todo el mundo.
-Está bien Lola, olvidemos a tu tío Rigoberto y el pasado. Carter, que me dices de Jimmy Carter?
-Oh, Ton, ¿es necesario?
-Quiero la verdad, Lola. No más mentiras.
-Como quieras, Ton, te contaré quien es Carter, y como le conocí. Carter era un campesino de Oklahoma que vino a Nueva York y pensó que las mujeres éramos victimas fáciles, solo porque preferimos el cine romántico al de acción. A mí, al principio no me importaba si era un tipo duro ni su opinión sobre nada. Salimos juntos una temporada hasta que un día me enteré que su trabajo era arruinar empresas  y matar de hambre a ancianas y viudas. Era un cobarde. Yo le odiaba y quería destruirle. Carter es ese tipo de hombres que se alimentan de otros. Lo abandoné y me encontró en Toronto, por entonces trabajaba en un bar de carretera sirviendo mesas. Me amenazó y me chantajeó. Me dijo que si no le ayudaba a tenderte una trampa iría a la prensa, y les contaría todos los antecedentes de mi familia, incluido lo de mi hermana pequeña, la que trabaja en el cine porno. ¿Quieres Saber un secreto?
-Claro, sería el primero que me cuentas.
-Accedí a ayudarle porque sabía que tú eres más listo que él, y más valiente. ¡Él es un cobarde! Te quiero Ton, siempre te he querido.
-Eso es todo.
-Si.
-Dime una cosa Lola… ¿porqué quiere Carter acabar conmigo? ¿Y porque no lo ha hecho en Vilanova i la Geltrú?
-No podía matarte en Vilanova, allí tú eres muy conocido. En Egipto es todo más fácil, desaparece gente todos los días, y nadie investiga nada.
-¿Sí, pero que he hecho yo para que quiera eliminarme?
-Ton, no seas tan humilde. Eres un referente en la lucha contra los neoliberales y el capitalismo salvaje. Carter pretende crear una nueva sociedad basada en esos principios y en la autoridad del neo nazismo.
La miraba mientras hablaba y recordaba que podía haber sido peor. Si aquella jauría me hubiera apresado, habría terminado la noche sobre la arena del desierto, muerto y con la única compañía de algún escorpión.

Entonces decidí aplicar la regla fundamental de mi vida...nada de rencor, nada de odio…nada de cadáveres ni fantasmas en mis armarios…nada merecía que mi amor por Lola se desvaneciese, nada. Nuestras vidas estaban unidas, como la Luna a la Tierra,  porque los fantasmas de nuestro pasado nos obligaron a elegir el amor por encima de todo. Alguna vez he pensado que era solo  un falso cuento de hadas, solo una venda para tapar una vida fracturada…y quizás sea así.

(Continuará…)

06 agosto 2011

Las aventuras de Ton y Lola (Perdidos en el desierto capítulo XIX)

…Llegamos a las proximidades del hotel. Hasta allí llegaba el inmenso mercado. Jaimas con mesas bajas y alfombras, comida egipcia y artesanía de todos los lugares. Collares de coral, bolsos de cuero y de lana, espejos y anillos de plata, figuras de piedra y hasta té moruno. Todo lo imaginable estaba a disposición de los visitantes. Ese mercado árabe transportaba a quien lo recorriera al siglo noveno. Atravesamos el gentío, y entonces vi un remolino de individuos en chilabas y babuchas agolpados alrededor de un bereber enturbantado. Aquella figura me era muy familiar. Me acerqué un poco más. Comprendí por los gestos que aquella muchedumbre pretendía venderle a ese pobre desgraciado,  lo más preciado del desierto: agua. Y entonces, ocurrió lo que nunca hubiera esperado que ocurriese aquí, en Luxor, a miles de kilómetros de Alejandría. Oí una voz, que al igual que la figura, me era también muy familiar:

-No, no quiero agua, gracias, por la gloria del profeta Mahoma, las bendiciones y la paz sean con él,  los peces practican el sexo en el agua. Yo solo bebo té verde.

Me abrí paso entre la multitud, y lo reconocí.

-Abdul, ¿Qué haces aquí? –Dije agarrándolo por la chilaba-. ¿Y tu camello? ¿Donde está tu camello?
-¡Oh, Tony Pashá!  Qué alegría verte, bendito el profeta Mahoma, las bendiciones y la paz sean con él. Mi camello, murió en el desierto de Nubia, no encontré agua para él y no le gustaba el té verde.
-Abdul- dime-¿no has dado un ligero rodeo? ¿No te dije que me esperases en Alejandría?
-Si Tony Pashá, pero me equivoqué de avión, y aterricé en Jartum, en el Sudán, y solo gracias al profeta Mahoma, las bendiciones y la paz sean con él, pude encontrar  la manera de entenderme con las tribus bereberes del desierto de Nubia y llegar hasta Luxor.  Pero no te preocupes Tony Pashá, está todo bajo control. Por cierto, qué haces tú aquí, Tony Pashá?
-Rescatarte, vamos, salgamos de aquí. Abdul, te has ocupado de las provisiones, tal como te pedí.
-Si claro, Tony Pashá, podrás verlo en este mapa. Mira, he dibujado una media luna en todos los puntos donde he escondido provisiones para nuestra marcha.
-¡Media luna! –Exclamó extrañada Yazmina-.
-Abdul es musulmán-contesté yo- nunca marca nada con una cruz-concluí-.

Estábamos Yazmina, Abdul y yo en la cafetería del hotel esperando a Borja.


-He hablado por teléfono con el socio de mi padre –dijo al sentarse a mi lado-. Lo veré esta noche. Pero hay un problema, organiza una fiesta de disfraces en su mansión.
-Si es un problema -repliqué- al menos que nos disfracemos. Sabéis qué, podría ser muy divertido.
-Si mucho –dijo Yazmina-, pero hemos venido a trabajar,¿No?
-Si claro-contesté yo- pero es la única forma de llegar a Johaan Van Grajaal, alias Octavio Caraguapa.  Bueno son las ocho de la tarde, es hora de subir a las habitaciones a descansar un poco. Nos vemos aquí dentro de dos horas… disfrazados. Tú Abdul, ya vas bien así, no es necesario que te disfraces más.

El maravilloso reloj del hall del hotel realizado en madera de puro cedro y bañado en oro tocaba las diez, cuando vi aparecer a Yazmina por la puerta del ascensor. Iba disfrazada de camarera francesa, con lencería muy sexi. Yo por mi parte elegí un disfraz menos llamativo: Iba de Indiana Jones.

-¿Como lo has hecho? -me preguntó mirándome de arriba abajo-.
- Shiiiisss, no se lo digas a nadie, sé coser. Por cierto, Yazmina, estás muy guapa con estas medias de redes y esta faldita tan corta. Quiero que hagamos una tregua, no nos enfademos más, nuestros países son aliados, hagamos un esfuerzo.
-Tienes razón. Es ridículo seguir peleando siempre.
-Mira, ahí viene Borja con Abdul-dije señalando hacia las escaleras-.
-¡Borja va disfrazado de Nazi! -exclamó Yazmina, visiblemente afectada-.
-Sí, eso parece –dije yo-.
-¡Que tal! -Dijo Borja señalando su uniforme negro de SS con la cruz gamada adherida a su brazo. No es demasiado…
-No, no…  ejem…está bien…  está bien -interrumpí yo-.
-Hubiera alquilado otra cosa, pero era lo último que les quedaba en la tienda de alquiler
-Ah,… vale,  es de alquiler… claro, ahora lo entiendo...ejem…

Cogimos un taxi a la puerta del hotel, y nos dirigimos a la fiesta de disfraces en la residencia del ex socio de Johaan Van Graajal. Dentro del taxi, Borja seguía enseñándonos los detalles de su disfraz. Parecía orgulloso.
-Le he añadido esto-dijo mostrándome Un círculo con cuatro líneas en su interior, una en la parte superior y tres en la inferior en forma de huella de ave, es un símbolo de paz.
-Lo estás viendo Yazmina… sigue siendo nuestro Borjita de siempre.

Ella estaba enojada y no quería mirar. Tenía la cara girada hacia la ventanilla, y la mirada perdida en la oscuridad de la noche.

-Vamos, no te enfades-le dije-  solo es un disfraz después de todo.

Me giré hacia Borja y le dije en voz muy baja:

- Es que ella es judía. Odia todo lo que representa al nazismo.

Diez minutos más tardes el taxi se paraba en la explanada de una suntuosa mansión. El lugar estaba repleto de limusinas. Había un rio de individuos dirigiéndose a la gran escalinata que daba acceso al palacete. Todos iban disfrazados… Y todos de lo mismo: de Nazis.

-Bien, hemos llegado-dije a Yazmina-.
-Es una encerrona Tony-contestó viendo la marea de uniformes negros ribeteados de rojo y guarnecidos de cruces gamadas plateadas, relucientes bajo la luz de la luna.
-¿Estás segura?  No seas mal pensada Yazmina, puede que todos hayan tenido la misma idea.
-No seas  ingenuo e inocente, Tony. ¿Crees que hay tantos disfraces de nazis en las tiendas de Luxor?
-Posiblemente no… es difícil de creer-contesté cogiendo su mano para subir los escalones. Abdul, espéranos aquí fuera, si no hemos vuelto en media hora, sal pitando y vuelve con la policía.
-Si Tony Pashá. Aquí me quedo, con las estrellas, la Luna, y el profeta Mahoma, las bendiciones y la paz sean con él.

Dentro, todo estaba decorado y ambientado en perfecta consonancia.  El águila del partido nazi, las runa Sigel, el símbolo de las SS, los uniformes negros de las Schutzstaffel , las camisas pardas, y las insignias con forma de calavera. La mansión estaba llena a reventar.

-Voy a buscar al socio de mi padre, ahora vuelvo-dijo Borja-.
-Yazmina, te debo una disculpa. Puede que tengas razón. Podría ser una trampa. Esto está lleno de Nazis.
-¡No me digas! - me dijo fulminándome con cáustica mirada-.
-Verás, intentemos pasar desapercibidos-dije cogiéndola del brazo para llevarla cerca de una gran mesa presidida por una gigantesca fuente y pilas de copas donde se iba sirviendo a los invitados.
-¿Tony, tienes algún plan para salir de aquí?-me preguntó ella asustada-.
-De momento estoy en fase de análisis-contesté al tiempo que cogía un par de coctails-.
-Y dime, ¿vas a estar así mucho tiempo?

Entonces, en ese mismo momento, la orquesta dejo de tocar, el público dejo de hablar, las luces bajaron de intensidad y apareció de detrás de unas grandiosas cortinas rojas una silueta uniformada y sombría.

-¡Mira! -Exclamé yo-,  ¡Es Jimmy Carter!!
-Tony, estamos en la cueva de los lobos-replicó Yazmina temblorosa-.
-Aún no nos han descubierto-le dije para tranquilizarla-.

Pero estaba equivocado.

-Amigos, perdónenme por haber interrumpido la música-dijo Carter desde lo alto de su pulpito-, pero tenemos un invitado especial. Recibámosle como se merece, demos un cálido aplauso al señor Joan Puntdecreu, también cono cido como, Tony.

Parecía que ya nada podía empeorar. Estábamos en medio de una trampa de nazis rabiosos y violentos…entonces, vi a Borja acercarse a nosotros con cara de pocos amigos.

-¡Borja! –Dije yo completamente anonadado por tanta sorpresa-.
-Se acabó Borja…me llamo Heinrich-contestó quitándose la peluca re rizos dorados.
-¿Heinrich? ¿Llevabas un postizo?
-Veras Tony, solo hay una única cosa en la que no te mentí…Es mi deseo de cambiar el mundo.
-¿Y que es lo que quieres Heinrich? ¿Qué significa toda esta farsa? ¿El advenimiento del IV reich?
-Jajaja, no, -replicó Jimmy Carter desde su tribuna. El IV Reich es un sueño condenado al fracaso, ya lo han intentado pero no ha funcionado. Yo miro hacia adelante, y he decidido asentar los cimientos del verdadero nuevo mundo. Un mundo más injusto, un mundo más intolerante, menos amistoso,  un mundo en el que siempre habrá guerras y enfermedades… este mundo, mi mundo, es el N.N.E… el Nuevo Neoliberalismo Extremo.

El ambiente iba subiendo,  la temperatura se caldeaba como en las peleas de gallo. Tengo que hacer algo-pensé para mí-. Entonces, me subí sobre una de las mesas y saqué mi reconocida oratoria a pasear.

-Amigos míos, comprendo vuestra cólera, comprendo vuestro odio, pero por dios, no sucumbáis ante el cinismo. Ojo con las soluciones apresuradas. Por supuesto yo comprendo lo que os gusta del neoliberalismo, además quien os podría culpar por ello, yo mismo muchas veces me enfado ¿Pero seguro que no hay otras soluciones? Recordad lo que dijo Epitecto: “Dice que estar desnudo vale más que cualquier vestido de púrpura. Dice que dormir en el suelo sin mantas es el más blando lecho. Y ofrece como prueba de estas afirmaciones su propio coraje, su imperturbabilidad, su libertad e incluso su pobre cuerpo reluciente y enjuto. Dice: “No hay enemigo cerca; todo está lleno de paz”.
Vamos amigos, esos niños que una vez fuisteis, ¿han soñado con un mundo tan inhumano como ese que os ofrece Carter?... Esos niños siguen dentro de vosotros, y a ellos me dirijo, dejad que les haga una pregunta, una pregunta sencilla… ¿y si ese nuevo mundo fuera el mundo…de la solidaridad, del reparto de la riqueza, y del amor? ¡Eh!... El ser humano es un chiquillo hecho de esperanza e inventiva y ambas cualidades desmienten la idea de que no es posible cambiar las cosas…¿Porqué no las cambiamos para mejor? ¿Qué me decís?

(Continuará…)

05 agosto 2011

Las aventuras de Ton y Lola (Perdidos en el desierto capítulo XVIII)

…Si hay algo más árido y seco que el desierto del sahara, es el desierto oriental de Egipto. El lugar más caliente del planeta. Un terreno mortalmente baldío que el tiempo olvidó. Pero en este inhóspito paisaje se oculta un pasado turbulento.  La primera vez que llegué a este desierto fue de forma voluntaria, y me quedé impresionado porque era increíblemente estéril, era como si el color verde hubiera sido eliminado de la paleta., tan solo había grises y marones, no había ni vestigios de vida. Pero ahora…ahora era diferente. La avioneta que alquilamos el día anterior en Alejandría  para trasladarnos a Luxor,  tuvo una avería del único motor que tenía, y después de muchas maniobras para intentar mantenerla en el aire planeando, caímos por el maldito efecto de la gravedad en picado sobre una de las tantas dunas que poblaban este paraje poco nemoroso.

Llevábamos caminando cuatro horas bajo un sol de justicia, cuando Yazmina me dijo:

-Quería darte las gracias de nuevo, Tony. Nos haa salvado a Borja y a mí. Quiero que sepas que me enorgullece trabajar contigo.
-Lo comprendo-dije yo-,. A propósito quería decirte que sé lo mucho que me admiras, a mí y mi carrera. Conoces mi vida mi profesión sabes que siempre estoy en lucha contra la injusticia, los neoliberales y el gran capital…desgraciadamente esto tiene un precio. Yazmina voy a serte muy sincero…si alguna vez pasa algo entre nosotros…ya me entiendes…
-No, no te entiendo Tony.
-…verás, no puedo comprometerme con ninguna mujer. Conmigo las aventuras amorosas no duran mucho, suelen ser historias cortas, tormentosas, turbulentas, apasionadas…No sé vivir de otra manera.  Algunas personas tienen aventuras…yo soy una aventura. Era mi obligación advertirte-concluí con mi habitual seguridad-.

Yazmina me miró algo extrañada. Como cuando alguien mira un puzle muy difícil de montar.

-Está bien… has sido muy amable.

Luego la oí suspirar… como cuando una mujer suspira. El tipo de suspiro que quiere decir: “pero de que va este tío”. Finalmente me dijo:

-Gracias Tony, lo tendré en cuenta…si llega el caso- dijo al alejarse-.
-Eh espera  Yazmina-dije agarrando su brazo-.

Ella en un acto de extrañeza, apartó mi mano.

¿Qué te pasa ahora?
-Nada –contestó ella mirándome sorprendida-.
-¿No te gustan los hombres? –pregunté molesto-.
-Sí, claro que me gustan,  ¿por qué?
-Me has retirado la mano como si…
-Está bien Tony, escucha…
-¿Es porque no soy judío, es eso?-interrumpí yo-.
-¿Por qué dices esto?-preguntó ella.
-No se… tal vez, porque tu religión es tan…
-¿Tan qué?
-No sé, según tengo entendido es una religión que prohíbe los embutidos ¿No?
-¿Y?
-Pues nada… pero no es muy normal. Nada de embutidos, nada de alcohol, mujeres con velo…
-Tony, confundes los judíos y los musulmanes…
- Judíos, musulmanes…Es precisamente este tipo de actitud  la que más molesta a la gente. Esa actitud de: ¡Soy judía y lo sé todo!
-Siento si te he ofendido pero no pienso disculparme. Tus teorías sobre los judíos los negros y las mujeres mejor te las guarda para ti-contestó Yazmina, visiblemente enfadada-.
-Bien, pero que conste que eres tú la que se ha ofendido-repliqué-.

Al terminar la discusión, ascendimos por una majestuosa duna, y al llegar a la cima, Borja gritó:

-El Nilo, allí abajo está el Nilo.

Descendimos fatigosamente hasta la orilla, y nos detuvimos. A lo lejos, al otro lado del rio se divisaba Luxor.

-¿Crees que podemos cruzarlo? –preguntó Yazmina, mirándome-.
-Negativo es un rio lleno de cocodrilos. La otra orilla está demasiado lejos para ir nadando.
-No podemos dar la vuelta tenemos que cruzarlo-dijo ella-.
-Si,  pero por ahora estamos bloqueados. Todavía no podemos cruzarlo, y como no podemos evitar a los cocodrilos, nos quedaremos en la orilla para acampar. ¿Alguna objeción?
-No, ninguna-contestó enfadada-.
-Este sitio es chulo-dijo Borja.
-Pasaremos aquí la noche. Bueno, escuchadme, esto es lo que vamos a hacer. Yo iré a cazar algo para comer. Borja, te agradecería que cortases leña para hacer una hoguera; de noche en el desierto  hace frio. Y tú Yazmina, sé buena y prepáranos la mesa. Algo que sea agradable.

Yazmina, dejó escapar un suspiro de hartazgo, y me volvió a mirar nuevamente con esa mirada de rabia contenida. Pero no dijo nada. Entonces vi a Borja desnudarse por completo y dirigirse hacia el rio. Solo llevaba puesta su melena y sus dos collares formados por diez conchas marinas. Según él eran los collares del amor, la suerte, el bienestar y la espiritualidad.

-¿Que vas a hacer?-le pregunté-.
-Darme un chapuzón para lavarme-contestó el muy idiota-.
-¡Eso! -le dije- metete en el rio para quitarte todos los gérmenes, y si  un cocodrilo te ve, es casi seguro que él te los quitará todos de golpe.

Solo terminar de decir eso, un monstruo de seis metros de largo apareció de entre los juncos.

-Cuidado Borja un cocodrilo-grité, al mismo tiempo que disparaba mi revolver calibre 45 y agujereaba la cabeza del animal.
-Gracias Tony, me has salvado la vida, no lo olvidaré nunca.
-De nada Borja.
-Ahora somos amigos para toda la vida-me dijo, abrazándome con mucho cariño…hasta con demasiado cariño para mi gusto-.
-De acuerdo, pero otra vez que quieras quitarte los gérmenes, cuidado con los cocodrilos, jaja
-Tony, Puedes pedirme lo que quieras-añadió abrazándome nuevamente con fuerza-.
-Eh, eh, vale, vale… empieza por ponerte ropa interior, ¿de acuerdo?-dije yo, algo mosqueado-.
-Ah, si…claro,  muy bien.

Yazmina, sentada sobre la arena nos miraba. La verdad es que me fijé, y miraba el cuerpo desnudo y musculado en gimnasios de lujo, de Borja. Casi lo devoraba.  Entonces para llamar su atención, agarré al cocodrilo por la cola y lo arrastré hasta cerca de donde estaba ella.

-Mira Yazmina-dije sonriendo y mostrando el cocodrilo muerto- ¿Quien se ríe ahora?  Eh!..¿Sabe que podría hacer?
-¿Que se supone que tengo que hacer con eso?-me preguntó enojada-.
-Pues no lo sé, lo que sea, algo sencillo, croquetas… eres una mujer, ¿no?
-No pienso ni cocinar, ni preparar la mesa. ¿juzgas a las mujeres por si saben cocinar?
-Escucha Yazmina, yo he cumplido con mi parte. Os he salvado la vida a Borja y a ti, y he matado al cocodrilo… así que si lo que quieres es que trabajemos como iguales, empieza a trabajar… por lo menos podrías hacer la cena.
-Ella tiene razón, ¡como nos vamos a comer eso! –Exclamó Borja, ya vestido con su túnica de hippie-.
-Vaya, ella tiene razón, eh?-dije yo poniendo mis brazos en jarra-.
-No hay que hacer un drama de todo eso Tony-añadió Borja-.
- Así que esto es lo que tenemos…si que está cambiando rápido tu mundo Borjita.
-Yo me ocupare de la cena, Tony, me parece haber visto unas bayas por allí-replicó Borja mientras se alejaba-.
-Voy contigo- dijo Yazmina.
¡JA!, ¡cómo no!-pensé para mí-.

Cuando volvieron después de dos horas, yo ya estaba intentando cocinar el cocodrilo. Para eso me había preparado un asador giratorio con manivela, y todo hecho con bambú. Me costó un poco ensartar el animal de seis metros con el bambú pero después de ponerme perdido de sangre y de vísceras lo logré.

-Oye Tony, primero hay que limpiar el cocodrilo de vísceras y luego ensartarle para asarlo.
-Ya lo sé listilla, le dije.
-Oye, ¿seguro que no quieres fruta? Esta muy buena-dijo ella sonriendo.
-No, gracias…yo necesito vitaminas.
-Pero es ridículo, Tony, nunca conseguirás asar este animal monstruoso.
-Si, quizás tengas razón…pero nunca me he detenido ante las dificultades-contesté limpiándome el sudor  de la frente con el dorso de mi mano.

Una hora más tarde, y dos litros de sudor después…

-¡Mierda! No hay manera de cocer esta cosa ¿Y porque no se asará el puñetero?

Entonces vi a Yazmina acercarse nuevamente.

¿Que, se va asando?
-Poco a poco, a la piel del cocodrilo le cuesta asarse, pero no pasa nada. ¿Querías algo?
-Quería hacer las paces, Tony. Estamos todos muy cansados, y creo que es mejor que nos mantengamos unidos.
-Bien, y porque no se lo dices a Borjita, están tan cerca que no le importara mantenerse unido a ti.
-No comprendo porque te pones así.
-Puede que no me guste ver a un coronel del ejército israelí, flirteando con una nazi. Perdóname, tengo mis principios
-Eres  patético, y un celoso patológico-contestó tirando al suelo mi asador giratorio con manivela, todo hecho de bambú.
-Bravo-dijo aplaudiendo-  muy divertido… bravo.

Al día siguiente, llegamos a  Luxor- No entraré en los detalles, pero logramos atravesar el anchuroso Nilo lleno de cocodrilos.


-Por fin hemos llegado, gracias a dios que pudimos cruzar aquel rio lleno de cocodrilos y que suerte que Borja supiera construir barcas a pedales-dijo Yazmina-.

Borja por su parte estaba enfadado conmigo porque no le había permitido perder el tiempo rematando la proa de la barca con una cabeza de pato.

-Ya te he dicho Borja, que lamento lo de la cabeza de pato, pero es que te habría llevado mucho más tiempo hacer la barca-compréndeme-.
-No me habría llevado más tiempo, -replicó él sensiblemente cabreado-, la parte complicada es la de la barca, no la cabeza del pato. El pato es solo un pico y una cabeza.
-Está bien, lo siento…la próxima barca que hagas para cruzar el Nilo te dejaré que le pongas una cabeza de pato-concluí yo, dando una palmada sobre su hombro-. Venga, ahora tenemos que encontrar el hotel donde se aloja el ex socio de tu padre-añadí mirando a Yazmina-.

Entramos en Luxor.  La ciudad nueva era casi tan impresionante como la antigua. El  famoso paseo de los obeliscos, de cuatro kilómetros de largo, aparecía todo engalanado de banderas y gallardetes, y sobre esta avenida, la más larga de la ciudad, todavía seguían en pie los toldos de alegres colores, extendiéndose hasta la línea del Nilo. Los altavoces hacían vibrar el aire con una música estruendosa, interrumpida de cuando en cuando por la voz de un locutor para anunciar la hora de la oración. La ciudad estaba en fiesta, eso era evidente. A mi todo esto me producía, sin saber por qué, una profunda emoción. Este espectáculo me recordaba mi propia infancia casi hasta el punto de hacerme llorar. Los tenderetes de la avenida, con sus olores pegajosos y calientes, me producía la sensación acariciadora del terciopelo; aquellas tiendas engalanadas, con toda la artesanía expuesta y amontonada; la delicia de mirar y mirar sin descanso, como los delfines sobre las danzantes olas... y también recordaba mi enojo cuando mi madre me decía que ya era hora de volver a casa. Con un gesto de impaciencia, encendí un cigarrillo y arrojé estos recuerdos sentimentales al archivo de las cosas muertas y enterradas hacia ya mucho tiempo en mi memoria. Ahora ya era un hombre, con una experiencia de largos años llenos de peligros: Y si en aquel momento me hallaba en semejante lugar, era para encontrar al ex socio de un ex nazi llamado Johaan Van Graajal, alias Octavio Caraguapa. O, mejor dicho, para encontrarle y hacerle cantar por soleares.

(Continuará...)