23 agosto 2011

Lola y Ton...La verdadera historia.(III)


Era casi media noche, y no estaba de buen humor. Yacía apoyado contra los almohadones, contemplando el baldaquín de mi cama. Pensaba alternativamente en tres cosas diferentes: en Lola, en la agencia y en que no podía dormir. De las tres cosas, Lola era lo que más me turbaba. Suspiré. Pensé que algún día tendría que aprender la lección. Me senté en el borde de la cama e hice una mueca en dirección a la puerta cerrada.  No me gustaba la soledad y me gustaba aún menos saber que había sido lo bastante estúpido o desafortunado para terminar en ella. Llevaba casi un año culpándome a mí mismo por lo ocurrido en aquel viaje al Kalahari. Miré las llaves del coche que estaban sobre la mesita y pensé: “este es un buen motivo”. Las cogí, salí de casa, arranqué el Porsche, y me dirigí a toda velocidad a casa de Lola. Me detuve en la puerta principal. Una fina lluvia de agosto golpeaba el parabrisas del coche, así que corrí rápidamente a protegerme bajo el pórtico de la entrada. Llamé, y a los pocos segundos la puerta se abrió.
-¿Qué haces aquí?-dijo Lola mirándome asombrada-.
— ¿Te importa que entre? —Pregunté, con cierta timidez—. Aquí fuera está lloviendo.
-¿Qué haces aquí?-repitió fríamente-.

-He venido a devolverte las llaves de los  coches de la compañía y a decirte que creo que cometes un grave error cerrando la agencia-dije con gentileza-.
-No hay nada más que hablar, está decidido.
-Lola, olvida lo que pasó el año pasado  y escúchame…
-Si no abandonas esta casa ahora mismo llamaré a mi abogado-contestó con los ojos muy abiertos-.
-¿Quién, Jordi? Oooh, ¿y tu amiguito se presentaría inmediatamente? A propósito háblame de él. Espero que no estés planeando nada en serio.
A Lola no le gustó mi sonrisa. La puso nerviosa y eso la irritó, lo noté. Y para terminar de empeorar las cosas, no podía disimular que además seguía sintiéndose físicamente atraída por mí.

-Ton, eres la persona más cargante que he conocido.
-Es evidente que ese guaperas con esa cara no es de este planeta. Me gustaría apostar, pero una cantidad importante,  a que ese imbécil lleva calzoncillos tipo tanga.
-Buenas noches Ton-replicó intentando cerrar la puerta-.
-Dime que todavía no lo has averiguado-contesté divertido e irónico-,  no me rompas más el corazón.
-Ton, estoy cansada y no quiero discutir.
-Niega que ese tipo hace burbujas con la saliva-añadí en tono de burla-… niégalo, venga,  niégalo,… Lola, ahora en serio, quiero hablar contigo.
-Pero yo contigo no
-He venido aquí, me he cambiado de calzoncillos, me he puesto corbata… ¿y encima no quieres hablarme?
-Está bien… habla pesado...
-Escucha Lola, comprendo que tengas dificultades económicas pero esa no es razón para que cierres la agencia.
-Ah no, ¿tienes idea de cuánto dinero perdió el año pasado?
-Porque se suponía que teníamos que perder, era nuestra misión,  perder dinero…y perdimos… ¿eso desgrava, no? Ahora cambias de idea y quieres ganarlo, pues vamos a ganarlo.
-Esta conversación es ridícula
-Soy el mejor en lo mío, y lo sabes…
-No hay nada en tu historial que lo avale.
-Perdona, pero tengo una muy buena formación… te acuerdas de la Sorbona, y Oxford...
-¿Qué pasa con Oxford y la Sorbona?
-Nada, que son buenas universidades… Sabes muy bien que tengo instinto, y preparación.  Te he hablado de Oriente próximo,  Afganistán, o Irak…
-¿Has estado en Afganistán e Irak?
-No, pero pude haber estado… me acerqué mucho. Lola, cielo, no lo hago por mi y lo sabes…no puedes cerrar la agencia, solo necesitamos un encargo,  un buen encargo y ganaremos pasta, mucha pasta. Además, ahora contigo todo será más fácil, eres famosa, todos te conocen, eso funcionará…
-Por favor…
-Con tu buena reputación podríamos  conseguir encargos, trabajos…mira, por ejemplo el códice Calixtico…sigue sin aparecer. Ya sabes cómo es la policía española, no encontraría un elefante verde en un pajar.
-Buenas noche Ton
-Nena, venga,  necesitas a alguien como yo a tu lado… soy divertido, cuando fue la última vez que te divertiste
-Yo me divierto mucho, todo el día.
-¿Con quién?  ¿Con el engolado, con ese picapleitos?
-Déjame en paz, no quiero trabajar contigo, no quiero divertirme contigo, pero sobretodo, no quiero hablar contigo.
-Vale, entiendo las indirectas…
-Quiero que salgas de mi vida, eso es todo.
-No digas cosas que no sientes.
-Lo repito, fuera de mi vida…fuera, fuera, fuera…
-Está bien. Tienes razón, toda la razón…no pensé en ti, ni en cómo te sentías. Solo pensé en mí como siempre. Idiota…soy idiota. Lo siento mucho me iré de esta casa, y de tu vida. Me voy.
-Adiós
-No volveré más.
-Bien
-Adiós
-Adiós. Pero no olvides que no necesitas ningún dandi esnobista. Necesitas a un hombre con agallas.
-¿Como tú? –preguntó con los ojos chispeantes-.
-¡Claro,  no conozco a nadie mejor!
-Adios, Ton.
…Y cerró la puerta. Alguien dijo que el dolor es el alimento esencial del amor, que cualquier amor que no se haya nutrido de un poco de dolor puro, muere. Siendo eso verdad, nuestro amor estaba muy vivito y coleando.

(Continuará…)

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